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Lance Armstrong

Lo que un freelance puede aprender de una crisis de reputación

EL CASO ARMSTRONG

“El error es mío. Estoy sentado hoy aquí para reconocerlo y decir que lo siento”. Con estas palabras, Lance Armstrong admitía ante las cámaras haberse dopado durante su carrera deportiva, en la que consiguió hasta siete títulos del Tour de Francia. De héroe a villano, de ser idolatrado por las masas a ser vilipendiado por la opinión pública. El caso del ex ciclista texano es un ejemplo paradigmático de un episodio de crisis de reputación del cual un freelance puede aprender valiosas lecciones sobre gestión de marca personal.

No todos somos Lance Armstrong, no todos hacemos trampas; pero sí somos todos humanos y,  por lo tanto, tarde o temprano acabaremos cometiendo algún error. Aceptar esta realidad es el primer paso para atajar con éxito una crisis de reputación. Lo profesional, como lo personal, está expuesto a las amenazas coyunturales que se derivan de nuestra imperfección humana. No obstante, solemos ser más tolerantes con el error en el ámbito personal que en el público. Digamos que un “lo siento, no volverá a pasar” que provenga de un amigo o un familiar es mucho más reparador que un “perdone las molestias” de una empresa a la que hemos contratado unos servicios que han resultado deficientes.

En el terreno de las relaciones laborales, equivocarse también se paga caro, pudiendo llegar a causar importantes agravios para nuestra marca personal. Ante el error, y por lo tanto ante la chispa que puede desencadenar una crisis de reputación, hay dos actitudes: aceptación o negación. Como bien señala Óscar Del Santo, la negación normalmente pasa bien por adoptar la táctica del avestruz (ignorar lo que se dice de nosotros), o bien por salir corriendo como pollo sin cabeza (cerrar los canales de comunicación en una huida desesperada). Ambas prácticas están totalmente desaconsejadas, ya que pueden actuar como acicate para avivar esa chispa y desatar un incendio que reduzca a cenizas nuestra buena imagen.

 “Frente al riesgo latente de una crisis de reputación, se recomienda estar siempre preparado y actuar con la máxima celeridad”

Prevención y presteza son las dos claves que impiden que cualquier fuego vaya a mayores. En este sentido, y frente al riesgo latente de una crisis de reputación, se recomienda estar siempre preparado y actuar con la máxima celeridad. Esto implica, además de monitorizar todo lo que se dice de nosotros en redes sociales, tener claro un protocolo de actuación. Un plan de crisis que se puede sintetizar en: aceptar el error, entonar cuanto antes el mea culpa (disculpa pública), y tratar de minimizar las consecuencias de nuestras faltas mediante una comunicación proactiva en todos los canales en los que tengamos presencia.

A tenor de lo anterior, y volviendo al caso Armstrong, podemos afirmar que el ex ciclista no siguió ninguna de estas recomendaciones. Así pues, su mayor equivocación no fue haber consumido sustancias ilegales para mejorar su rendimiento mientras estaba en activo, sino haber defendido con vehemencia una mentira insostenible durante los años posteriores. Armstrong no escondió su cabeza cual avestruz, tampoco huyó como pollo sin cabeza,  pero sí quiso morir matando como el toro que cornea durante su último aliento.

Desde que el ciclista texano se bajó de la bicicleta, las acusaciones de dopaje hacia su persona se fueron haciendo cada vez más frecuentes. A muchas de ellas Armstrong respondió con ataques y amenazas, como ocurrió con el caso de Emma O’Reilly ex masajista de US Postal. Hasta que finalmente, y tras el demoledor informe inculpatorio de la USADA, no le quedó otro remedio que confesarse en la entrevista concedida a Oprah Winfrey, emitida para millones de espectadores el pasado 17 de enero. Por aquel entonces y como él mismo admitió, era ya “demasiado tarde”.

“Pasaré el resto de mi vida tratando de enmendarme y disculparme para que la gente vuelva a confiar en mí”

Demasiado tarde para recordar que Armstrong  también hizo cosas buenas en el pasado, como apoyar la lucha contra el cáncer a través de la fundación Livestrong. Demasiado tarde para recuperar el crédito de aquellos que veían en él un ejemplo de superación. En definitiva, demasiado tarde para su redención. Su imagen había quedado manchada para siempre. Ciertos sectores de la opinión pública han tildado la entrevista de oportunista, y no ven en el ex ciclista a alguien realmente arrepentido. Incluso el propio Armstrong parece consciente de esta realidad al afirmar que “pasaré el resto de mi vida tratando de enmendarme y disculparme para que la gente vuelva a confiar en mí”.

¡Confianza! ¡Cuánto cuesta conseguirla y qué poco perderla! Sin duda alguna, es un valor esencial para nuestro personal branding y una cualidad que todo freelance debe cuidar y cultivar. De la confianza que nos hayamos ganado entre nuestros clientes dependerá en buena parte el acceso a nuevos proyectos y oportunidades de trabajo. Y es que, hoy más que nunca, la confianza es medida y evaluada por terceros mediante los sistemas de ratings y endorsements que muchas plataformas de promoción de talento ya están incorporando. Por ello, también hoy más que nunca, estamos expuestos a que nuestros errores en el 2.0 tengan consecuencias, llegando incluso a desencadenar crisis que pongan en jaque nuestra reputación online.

El caso Armstrong pasará a la posteridad como uno de los mayores fraudes de la historia del deporte. Sin embargo, en LanceTalent hemos querido ir más allá de esa primera constatación, pues pensamos que hasta de los errores más graves se pueden extraer lecciones provechosas.

¿Qué opinas? ¿Crees que gracias a Armstrong ahora podrás gestionar mejor cualquier crisis de reputación a la que tengas que hacer frente?



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6 Comentarios
  • miguel angel
    febrero 5, 2013 a las 6:47 pm

    La palabra crisis ya esta muy calada en la sociedad de hoy, creo q en las redes socialrs aun podemos tener esperanza si somos cautos y precavisores, y con tus consejos la ayuda es mejor, gracias

    • LanceTalent
      febrero 8, 2013 a las 1:15 pm

      Agradecemos mucho tu comentario Miguel Angel, y nos alegra que el post haya sido utilidad para ti. Efectivamente, y como dices, las Redes Sociales y todo el instrumental propio de la era 2.0 nos dan un potencial tremendo a la hora de gestionar nuestra marca personal. Sin embargo, su uso exige estar siempre alerta y pensar muy bien lo que vamos a decir y cómo lo vamos a expresar.

  • Miguel Angel Muñoz
    febrero 11, 2013 a las 11:05 am

    Completamente de acuerdo con vosotros. Prevención y presteza, fundamental. La diferencia está en encontrarse con un incendio de difícil extinción o controlarlo en el interior de un perímetro manejable hasta que consigamos apagarlo

  • LanceTalent
    febrero 13, 2013 a las 2:05 pm

    En esos casos que citas, cuando el incendio ya está desatado
    e incontrolado lo mejor es acudir a expertos “apagafuegos” antes de que el daño
    sea mayor. Hay empresas y profesionales que se dedican exclusivamente a gestión
    de crisis de reputación online. Evidentemente el precio de estos servicios es
    bastante elevado, y un freelancer lo tiene a priori complicado para acceder a
    ellos.

    En todo caso, lo mejor una vez la crisis ya se ha desatado,
    es afrontar la situación articulando una disculpa pública y sincera.

    Gracias por tu aportación Miguel Angel. Es un placer
    que comentes en nuestro blog.

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